“El trabajo en Mar Balear es mágico”

Sobre una tabla. Así vive Laura Quetglas desde hace casi una década. Se desplaza remando y en cada impulso coge más fuerza un deporte en claro auge: el stand up paddle. Laura ya es campeona de España y de Europa y sigue entrenando. Quiere postergar al máximo el momento en que sus pupilos y pupilas de la escuela Mar Balear SUP Center la dejen atrás en las carreras.  

Campeona de España y de Europa en 2018. ¿Qué te queda por ganar?

Quedé 7ª en el mundial y 4ª por equipos y de cara a esta temporada, empecé a finales de marzo y tengo la intención de hacer todo lo que pueda a nivel internacional y buscar clasificarme otra vez para el mundial y para el europeo. Sobre todo estaré mucho por fuera, tengo un calendario que empieza en Tahití y sigue por Australia, Carolina del Norte, otro también en Estados Unidos y Japón. Y aparte donde caiga el mundial, que aún no sabemos ni fechas ni ubicación. Tengo algunas buenas citas en 2019.

¿Qué nos cuentas del mundial?

El mundial fue durísimo. La carrera técnica muy bien, pero la carrera de larga distancia fue durísima, ya que teníamos mucho viento y ola. Fue un circuito, aunque la idea principal era salir, llegar hasta una isla, darle la vuelta y volver, que es mucho más atractivo para nosotros ya que no estás en un mismo sitio dando vueltas. Para la cabeza no es positivo. Hicimos en total 19 km en un circuito triangular balizado con boyas y muy irregular. Cada competidora tenía que ir un poco a la suya, en las zonas en que te podías enganchar a algún tren, ésa era la estrategia para hacer un poquito más llevadera la carrera. Pero fue muy dura. Me habría gustado hacerlo un pelín mejor, pero un 7º lugar tras haber estado peleando y situada en 5ª posición mucho tiempo está muy bien. Luego finalmente las fuerzas me fallaron y llegamos todas juntas. Pero es muy satisfactorio cuando llegas al final y no llegas solo, llegas peleando con otras chicas. Ves que estás ahí en el grupo de cabeza y si hoy es ella, mañana puedes ser tú quien entra delante. Eso nos motiva.

En cambio en Cerdeña fue mejor.

En Cerdeña todo se alineó para ganar. Además, la competidora con quien me batí por el título fue Olivia Piana, la francesa, que fue la que ganó en el campeonato del mundo en China. Estamos todas ahí rodando y eso es lo bonito, que un día es una y otro, otra. No hay una que siempre gane. El nivel ha subido muchísimo en este deporte y cada vez es más difícil estar ahí delante. El trabajo que hay detrás es muy, muy duro.

En los últimos años ha pegado un boom importante el Stand Up Paddle, ¿no?

Llevamos 3 años en los que ha ido creciendo. Desde 2017 y 2018 se ve en las carreras de los circuitos internacionales que meterse en un top-10 ya es un resultado impresionante. En un mundial, en la línea de salida hay 50 o 60 mujeres, que es lo que se buscaba, igualar con los hombres. Antes sólo iba una mujer por país y 2018 ha sido el segundo año en que han ido dos, al igual que dos hombres. Quieras o no esto hace que el deporte crezca y motiva mucho.

¿Cuántos años llevas remando?

Empecé hace 8 años con el stand up paddle y hace 5 o 6 que compito por fuera. Y desde 2016 intento salir a competir internacionalmente. Afortunadamente tengo el apoyo de Iberostar, que gracias a ellos puedo tener un calendario superrico en competiciones internacionales. Aquí en España tenemos un montón, pero si yo me quedo en España compitiendo no evoluciono como deportista. Por eso siempre buscamos irnos fuera a las carreras en las que están las competidoras más top y con más nivel para medirnos. Nos gusta ver que el trabajo que hacemos tiene esa repercusión y ese agradecimiento que buscamos los deportistas.

¿Cómo valoras el trabajo en la escuela?

El trabajo en Mar Balear es mágico. Empezó con el proyecto de mí misma como deportista y al echar la vista atrás y ver que las dos cosas han salido para adelante es una satisfacción personal enorme. Aparte tenemos la cantera que estamos creando e intentamos apoyarlos muchísimo, tanto yo personalmente como el club, y también Port Adriano y Calvià. Siempre intento apoyarles en todo lo que puedo y en muchas competiciones europeas a las que voy intento llevarme a alguno de ellos o a veces a todos. A veces es un cristo, porque me voy a competir yo y me llevo a diez niños. La competición a veces no sale como me gustaría, pero no me importa.

La escuela cada día va creciendo y estamos muy contentos. Hay niños que llevan con nosotros desde el primer día que se abrió la escuela y hemos visto cómo han crecido en 2018 en el mundial. Por primera vez había categoría sub-18 y los únicos de España que se clasificaron, Aarón y Aída, son de la escuela. Tienen 15 años, pero los subimos de categoría porque veíamos que estaban preparados. A ellos y a muchos más. En chicos sólo tenemos tres de esa categoría, aunque uno de ellos, Quique Hurtado, no quiso competir en sub-18 y lo hizo en élite y quedó 17º en el mundial. También tenemos a Sergi, que estuvo ahí y que podría haber sido un candidato para ir al mundial. Y de las chicas fue Aída, pero tenemos a cuatro de esa categoría, que aunque tienen 15 años están preparadas para la categoría sub-18. Y pelearon. Pero en el campeonato de España, que era el clasificatorio, salieron ellos dos. Y quedaron 5º y 5ª del mundo. Impresionante.

En Tokio 2020 el surf será olímpico, pero el stand up paddle no.

En Tokio 2020 va el surf y espero no equivocarme, pero estoy casi segura de que en 2024 entramos. A mí ya no me va a pillar pero trabajo para que alguno de los chicos de la escuela vaya. Y yo me voy con ellos. Acompañante como mínimo.