“Queremos que nuestros pilotos disfruten de la moto y no la vean sólo como una competición”

Juan Salas vive encima de una moto. La pasión es lo que tiene. Con la locura bajo control de un pajarero, dirige el Moto Club Calvià, uno de los dos clubes de motociclismo de nuestro municipio. Su circuito, junto al gimnasio Illes, avanza con paso firme, aunque no lo rápido que les gustaría. Las dos ruedas también requieren paciencia.

¿Cuándo y cómo nace tu pasión por las motos?

De niño. Antes había menos campos de fútbol, y los que tenían moto o podían acceder a una moto, íbamos en moto. Al principio con una de 49 cc, luego de 125 cc, y jugábamos. No es como ahora que hay profesores, escuelas… Antes aprendías a base de caerte, los cascos eran muy difíciles de conseguir y aparte eran carísimos para nosotros.

Ahora hemos conseguido este montón de cosas, voluntarios, pilotos… Dentro de Moto Club Calvià hay un grupo, el Moto Team Pajareros, que absorbió al Moto Club cuando se estaba yendo al garete. Los Pajareros hacemos este año 30 años, lo fundamos en 1989. Hacemos los mismos eventos que hacía el Moto Club Calvià pero más oficiales y abiertos para que más gente pueda acceder a lo que hacemos.

¿Con cuántos años te subiste por primera vez a una moto?

Con cuatro o cinco. Hasta ahí no me llega la memoria. Mis hijos han empezado con tres años.

¿Cuál ha sido tu trayectoria en el motociclismo?

Nunca pudimos permitirnos correr en competición porque eran otros tiempos, y si no viene de cuna es muy difícil.

¿Y tu relación con la moto en estos años?

Aparte de ser monitor y padre de hijos pilotos, mi relación con la moto es diaria. Desde siempre.

¿Cómo surgió la idea de crear un club de motociclismo?

Teníamos un grupo y veíamos que el Moto Club Calvià se estaba perdiendo y para que no desapareciera, lo absorbimos nosotros.

Lleváis algunos meses en el nuevo circuito del polígono Son Bugadelles, ¿cómo han sido los inicios?

Llevamos muchos años detrás del circuito. Primero nos querían poner en el vertedero, luego detrás de la piscina de Son Ferrer, hemos estado debajo del molino… Hasta que conseguimos este cacho de tierra y ahora lo estamos intentando montar y organizar de la mejor manera.

¿Por qué ese sitio?

Es una zona deportiva dentro de un polígono y eso nos da más facilidades en cuanto al polvo y el ruido. No podemos hacer un circuito para hacer campeonatos de motocross, pero sí los hacemos de cross country, utilizando algunos terrenos adyacentes. Nos salió esta oportunidad y le intentamos sacar el máximo partido posible.

¿Cuáles son los objetivos de la escuela?

Lo principal es fomentar y acercar el mundo de las motos a los niños y niñas que no lo tienen en su casa. Hemos empezado con motos eléctricas porque no hacen ruido y son más fáciles para los niños. La idea es centrarnos en la educación vial y demostrar que este deporte no es tan malo ni de gente tan mala. Porque la gente ve a una moto circular rápido y ya piensa: uh, madre mía, qué locura. Intentamos fomentar otra cultura. Hemos ido a ferias y eventos, en colaboración con Sonrisa Médica, y donde montamos nuestro stand, es un éxito. Las motos eléctricas nos acercan mucho a los más pequeños.

Sois pioneros en motos eléctricas.

Somos la primera escuela centrada en ellas. No hay ninguna otra. Algunas tienen alguna moto, pero como escuela eléctrica somos únicos en Baleares. Torrot creó algunas escuelas en España, sé que hay una en Girona, pero las otras no han apostado tan fuerte por este tipo de motos. Nosotros somos 100%. Todas las motos que utilizamos de cuatro a once años son eléctricas. Para el siguiente escalón tenemos motos de cuatro tiempos, que son las que menos ruido hacen y menos contaminan, para chicos de entre 12 y 14 años que no saben ir en moto. El siguiente paso son las de 125 cc.

¿Qué modalidad se practica más en la escuela?

Nos centramos más en motocross, pero también se debe a que la zona de trial no está acabada. Tenemos listas de espera para trial, pero aún no lo hemos puesto en marcha. De momento abrimos días puntuales. Más adelante podremos hacer extraescolares de moto, con educación vial, dos veces por semana, y se podrá elegir entre trial y cross. Quiero resaltar que el 70% de nuestros pilotos son niñas. Hay muchos niños, pero ellas les ganan. Y son más valientes.

A medio plazo, con las infraestructuras a punto, ¿en qué os centraréis?

En el club tenemos un grupo centrado en la competición, dirigido por mi hermano Nico Salas, que acompaña a los niños a las carreras. Participan en el circuito catalán, algunas pruebas del nacional y todo el balear. Por otro lado, el vicepresidente Gabriel Crespí y yo llevamos la escuela: fomentarla, darla a conocer en ferias e informar a la gente de que existen otras opciones. Queremos salir del binomio “probar la moto – competir” y sustituirlo por probar la moto, disfrutarla, aprender a llevarla y, si ves que tienes un don, competir. Si no, disfruta de la moto y aprende.  

¿También dais clases a adultos?

Así es. Hay muchos adultos que saben llevar moto, pero si ven un poco de mojado se asustan o van al campo y no se sienten seguros. Nuestra intención es dar cursos para adultos los fines de semana y formarles. También hay miembros de Protección Civil, de la Guardia Civil y de la Policía Local que por diversos motivos quieren mejorar la conducción y nosotros les ayudamos. Acercamos el mundo de la moto más allá de la competición para que se conduzca tranquilamente y sin riesgos.

¿Cuál es la mejor edad para aprender?

Entre los cinco y los siete años es cuando el niño absorbe más información, según nuestra experiencia. En esa franja de edad no tienen miedos, cogen y procesan la información muy rápido y para montar en bicicleta, ganar equilibrio, es una edad muy buena.

¿A qué edad empiezan a competir?

A partir de seis años pueden competir. Pero eso crea unas presiones que queremos evitar. Trabajar bajo presión está bien porque les creas unas obligaciones, pero a veces los niños se cierran y dejan de disfrutar. Ven la moto y sólo ven competición y ganar. Queremos que sea más un hobby.

¿Es peligroso?

Como todo en la vida es peligroso. Ir a correr por la montaña es peligroso porque puedes tropezar, por ejemplo, y esto es igual. Si vas con prudencia y cabeza y conoces tus límites, no tienes ningún problema.

¿Cómo son los entrenamientos que hacéis?

Aún no tenemos el lugar adecuado para hacer entrenos, pero sí que en días puntuales hemos hecho clases. Primero calientan trotando, mueven articulaciones, y luego les explicamos los fundamentos básicos de la moto: gas, freno, cómo funciona. Y luego empezamos con equilibrios, reacción rápida, ya que cada niño tiene sus tiempos.

Pau Salas, tu ahijado, no se baja del podio, ¿qué futuro le espera?

Ahora va a cambiar de categoría, pasa a 125 cc, de hecho hace tres semanas en Felanitx ganó su primera carrera. Participa en el campeonato catalán y no será un Jorge Prado porque no se dedica a ello 100%, ya que tiene que estudiar, pero va a conseguir un buen palmarés. Empezó con tres o cuatro añitos y para él, ir en moto es más fácil que ir andando.

¿Compite a nivel nacional?

Sí, en algunas pruebas. Pero en la isla tenemos un problema: para salir, tenemos que coger un barco. Y a los deportistas no nos ponen facilidades ni tenemos un precio especial. Si llevas una furgoneta con publicidad, tienes que pagar por esa publicidad. Intentamos hacer lo máximo posible, salimos dos o tres fines de semana al mes.

Costear los viajes es complicado, ¿no?

El club intenta ayudar a todos los pilotos por igual. Hacemos viajes y campus fuera y el club costea todo lo que puede, con especial atención a algunos casos concretos. Todos tienen su pantalón y camiseta del club de manera gratuita. Tenemos colaboradores, como el Ajuntament de Calvià, pero yo mismo soy colaborador, mi hermano es otro, el vicepresidente… Jardines Campaner a veces nos ayuda también, pero es difícil encontrar patrocinadores.

¿En qué estado se encuentra el motociclismo balear?

El nivel es muy alto. La cantera se ha perdido un poco -se pasó de 25 pilotos en la parrilla a tres-, pero ahora parece que se está recuperando un poco. Una generación se ha dejado pasar. Pero ahora vuelve. Tenemos una lista de espera de 180 niños y niñas, no sé cómo lo haremos cuando abramos. Es el futuro de nuestro deporte. También hay que tener en cuenta que es caro: un casco puede costar desde 50 a 500€, los viajes son costosos…

¿Notáis el éxito de los grandes pilotos como Lorenzo y Mir?

Claro. Han salido de la Federación Balear y son de los nuestros. Mir ha venido a entrenar con nosotros y su hermanastro era del Moto Club Calvià hasta el año pasado. La cantera del Centro de Alto Rendimiento de Príncipes de España tiene mucho nivel. Para las infraestructuras que tienen, salen buenos pilotos. Parece que cuanto más difícil es, mejor salen. Circuito de velocidad sólo hay uno, pero ahí están Lorenzo, Mir, Augusto Fernández… Creo que es el clima (risas).

TEST

Película: Los Vengadores, que para ver la última con mi hijo me he puesto al día.

Libro: no recuerdo el título, pero me gustó uno que trataba de lo simple y complicada que puede ser la vida según el punto de vista. Utilizamos esa filosofía en la escuela para que los niños que pueden venir con problemas desconecten encima de la moto. También trabajamos con Sonrisa Médica y con niños en estado terminal y les ayudamos en lo que podemos.

Ídolo: Antonio Cairoli. Es un piloto de motocross que gana hasta marcha atrás. Tiene un don, al igual que Jorge Prado.

Comida: un strogonoff, una porcella, un salmón con verduras… Me va bien todo.

Lugar: Mallorca

Viaje: me gustaría conocer Tailandia. De los sitios en los que he estado, aunque en todos me lo he pasado bien, me quedo con el norte de España. En el País Vasco se come muy bien.