“Lo que vivimos en el vestuario en el Mundial de Japón es algo difícil de explicar”

Los Golden Boys de 1999 siguen anotando canastas. Fruto de la irrepetible generación de los 80 del baloncesto español, Carlos Cabezas se ha convertido en un trotamundos en busca de canastas que perforar y asistencias que dar en todas las latitudes. Durante la primera semana de julio conjuga su pasión con los más pequeños en el campus que lleva su nombre en el colegio Ágora Portals. Les enseñará a meter un triple decisivo a falta de 47 segundos en la final de un Mundial junior contra EEUU.

¿Cómo está yendo el campus?

Muy bien. Cada día tenemos más confianza con los más jóvenes. Hemos hecho sesiones de charla, de juegos, y aportar mi granito de arena a los más jóvenes siempre es positivo. Compartir estos momentos con los niños para mí es muy divertido. Le tengo mucho cariño a Mallorca porque mi representante, David Carro, es de aquí, como otros muchos amigos. 

¿Te conocen los niños, debido a ese salto generacional que hay?

Ahora Internet y las redes sociales ayudan mucho. Han pasado unos años sobre todo de nuestros grandes éxitos, pero hoy día al segundo te buscan rápido y te imitan. Saben las canastas tan importantes que he metido para mis equipos y para España. Es la inocencia de los chicos y es lo bonito de este momento. 

¿Cómo reaccionan al saber que eres campeón del mundo, de Europa, de la ACB?

Les he dado una charla en la que tenían la oportunidad de hacerme las preguntas que quisieran y se sorprenden mucho de que haya jugado con jugadores que aún están al primer nivel como Pau Gasol y demás. Eso les llama mucho la atención. Muchos son pequeños, pero ven cosas por Internet, los partidos de la liga, y se quedan muy sorprendidos por esa inocencia que tienen.

¿Qué recuerdos tienes de tu infancia en el baloncesto, cuando eras como los chicos a los que enseñas?

Es una etapa preciosa. Siempre esperaba terminar el colegio para ir a los campus. Los padres tienen mucha culpa y es importantísimo que cuando los niños terminen sus obligaciones en la escuela vayan a campus o a campamentos de cualquier tipo de deporte. Es un acierto. Yo lo recuerdo igual: con esa magia del momento de hacer amigos y conocer a las estrellas que en ese momento nos venían a visitar.

¿Quiénes eran esas estrellas?

En su día eran Nacho Rodríguez, en el que me fijaba mucho porque jugaba de base en Unicaja, y también jugadores NBA como Lewis Brown o Saša Djordjevic. 

¿Cómo fue tu trayectoria hasta debutar en la ACB con Unicaja?

Muy positiva, muy buena. Pasé por todas las categorías inferiores de Unicaja Málaga. Empecé en el Club Baloncesto Marbella como mini basket y desde infantil jugué en Unicaja hasta debutar con 18 años con el primer equipo. 

¿Qué queda del Carlos Cabezas que fue Golden Boy en el 99?

Sigue quedando la misma persona, un poco más mayor, con muchos éxitos gracias a la gran generación que he vivido y los clubs en los que he estado, que me han permitido conseguir muchas medallas y campeonatos. También la humildad, el trabajo y el respeto a las personas y a este deporte. 

Triunfaste en Unicaja y luego has pasado por varios equipos de Europa y Sudamérica, ¿cómo definirías tu carrera hasta ahora?

Marcada por muchos momentos, pero sobre todo con éxitos. He tenido una gran experiencia en todos los equipos con los que he jugado y haber vivido la época dorada de Unicaja y de la selección española es lo más importante de mi carrera. Y ese viaje a Moscú, al Khimki, marcó también un poco mi carrera. 

Sólo quedáis tres jugadores en activo de aquella generación de oro que ganó el Mundial júnior en 1999, ¿qué te motiva a seguir jugando?

Me motiva no haber tenido ninguna lesión importante, la ilusión, el seguir activo y el afán competitivo. Cuando llega el fin de semana me gusta jugar, competir, me siento bien. En todos los países y equipos en los que he jugado en estos años he aportado mi granito de arena y he ayudado a los más jóvenes. Sirvo de referencia a muchos jugadores, sobre todo los que juegan en mi posición (base), como una persona que ha ganado mucho, y eso es importante para los clubs. A partir de ahí, vivir temporada a temporada, si me voy sintiendo con ganas y con aspiración, como he terminado hasta ahora y como sigue siendo, ya que prácticamente voy a cerrar un nuevo contrato, todavía tengo por lo menos un año más. 

¿Qué te lleva a ir a sitios exóticos como Venezuela o Hungría?

Mi padre es uruguayo y el tema de Sudamérica viene por ahí. Me salió una opción muy bonita de un gran equipo venezolano como Guaros de Lara, con el que fuimos campeones de Sudamérica. A pesar de que el país no está pasando por el mejor momento, me trataron muy bien y había una gran infraestructura. Y al final me salió bien porque ganamos un título. Eso me ha abierto el mercado en Argentina y Uruguay, entre otros. 

Esta última temporada he jugado en Hungría. Fui porque el entrenador, Jesús Ramírez, es español y había entrenado con Carles Durán en Bilbao Basket. Se puso en contacto conmigo y me dijo que allí había un proyecto bonito, sólido, y no conocía mucho de Hungría pero me he venido muy contento de la experiencia que he vivido. Me ha encantado. Estaba en un sitio muy cerquita de Budapest. 

¿Y ahora camino al país de tu padre, Uruguay?

Eso es. Estoy muy cerquita de firmar en un gran equipo como Nacional, de Montevideo. No es oficial, pero ya prácticamente lo tengo decidido. Terminar el ciclo donde tengo las raíces, donde empezó mi papá hace tantos años, y en un buen equipo como Nacional, club mítico de Uruguay, me parece muy bonito. Lo hago primero por mí, pero todo ha influido en mi decisión. 

¿No se da la opción de acabar jugando en la ACB o no te atrae la idea?

Por supuesto. Era una de las opciones que tenía marcadas: acabar aquí en España. Por diferentes motivos, contractual o por deseo de otros equipos, no ha podido ser. Entiendo que llevo dos temporadas fuera de España y con la edad que tengo me ha salido alguna opción, también en LEB Oro, pero prefiero conocer otras culturas, otros países y compañeros, y eso me motiva más. 

¿Es atractiva la oferta de Uruguay?

Efectivamente, es atractiva. Además me ofrecen dos años. Con la edad que tengo y de la generación que soy, en este momento de la vida que te den dos temporadas garantizadas en un club lo valoro mucho. Me da mucha confianza.  

Llegaste a entrenar con equipos NBA, pero no fructiferó el fichaje. ¿Por qué?

Estuve muy cerca de ir a Orlando Magic. Antes de tomar la decisión de salir de Málaga para ir al Khimki tenía todas las opciones del mundo para ir. Fue un tema más bien contractual y una decisión que tomé porque creía que para mí era la mejor. Después estuve entrenando con varios equipos y en ese momento no me llegó ningún contrato. También me pilló un poco más mayor. Seguí mi camino en Europa. Me ha quedado ese puntito de probar la NBA, ya que en su momento tuve una gran, gran oportunidad de ir, pero al final son decisiones que tomas en el momento y te quedas con las experiencias vividas en otros sitios. 

¿Era uno de tus sueños jugar en la NBA?

Sí, es un sueño jugar en la NBA, como tengo tantos compañeros y amigos que están allí. Siempre hubiese sido bonito poder probar, pero fueron decisiones que tomé en su momento y luego no he tenido más opciones. 

¿Con qué momento de tu carrera hasta ahora te quedas?

Me quedo con mi debut, con el campeonato de liga con Unicaja y con los campeonatos del mundo, el junior en Portugal en 1999 y el absoluto en Japón en 2006. Mi debut y los títulos son muy especiales. Ganar la liga con el club de toda mi vida, Unicaja, con el equipo de mi ciudad y donde he crecido, es algo magnífico. Y ser campeón del mundo…

¿Cómo vivisteis en el vestuario el Mundial de Japón? 

Éramos una piña. Es algo difícil de explicar. Son una serie de emociones y situaciones muy bonitas que vivimos siendo jóvenes. Disfrutar ese momento es algo inolvidable que costará mucho que vuelva a pasar. 

Entre la lesión de Pau Gasol y el fallecimiento del padre de Pepu Hernández (del que no os informaron), fue un Mundial con un componente emocional importante. ¿Cómo lo manejasteis?

Lo manejamos con mucho respeto. Lo de Pepu no lo supimos hasta después de la final y nos quedamos todos sorprendidos con su fortaleza y con cómo lo llevo él personalmente. Y lo de Pau, con una emoción tremenda. En el vestuario tras ganar a Argentina en la semifinal había un sentimiento muy fuerte. Salimos luego con la camiseta de “Pau también juega” y fue una motivación brutal. Para su hermano especialmente. Fue una gran oportunidad para Marc. Ahí se consagra con la defensa que hace. Fueron momentos muy bonitos. 

¿Se repetirá una generación de oro como la vuestra?

Va a ser difícil. Es una generación donde ha habido grandísimos jugadores con siete u ocho megatop. Nada es imposible. Esperemos que sí por el bien del baloncesto español. Hay jugadores de nuevas generaciones con muchísimo talento, pero veremos a ver. Reemplazar a Pau Gasol y a Juan Carlos Navarro y  a todos los que venimos detrás no es fácil. 

Para eso trabajáis con los más pequeños, ¿no?

Claro. Entre los entrenadores, los campus, los clubs, hay que intentar trabajar y sacar todos los Pau Gasol, Carlos Cabezas y Raül López que haya. Aquí en Mallorca hay gente con mucho talento. Están saliendo jugadores como Abrines, como Rudy, Pere Tomás… Eso significa que algo se tiene que estará haciendo bien. Hay chicos que están en la élite y jugadores NBA que son mallorquines. 

De los países en los que has estado, ¿con cuál te quedarías?

Me quedaría con Venezuela. La gente se quedará un poco loca porque la situación allí está un poco… Pero me parece un país súperinteresante, superprofesionales, como en el equipo donde estuve, con una infraestructura para cómo están muy buena. El club me pareció increíble, con unas instalaciones brutales, y salí encantado. Evidentemente no son los mejores momentos, pero después de lo que he conocido, por el clima, por la forma de vivir, me encantó. 

Me han gustado prácticamente casi todos los sitios donde he estado. Rusia y Moscú me gustaron mucho; Orleans, que está muy cerquita de París, también; Argentina… Pero si me tengo que quedar con uno, Venezuela. 

¿Te quedó la espinita clavada de no haber disputado unos JJOO?

Esa espinita me la has metido. Me ha quedado marcada, pero esto es deporte. Unos me los perdí porque llegué medio tocado y otros por una decisión técnica que en su momento fue polémica. Pero ya está todo sanado. Me ha quedado jugar unos JJOO, pero he jugado un Mundial y varios Europeos, y encima con la suerte de haberlos ganado, así que eso me calma un poco.

¿Después del baloncesto habrá vida?

Por supuesto. Espero que haya vida deportiva, que la va a haber al 99%. También soy empresario, estoy asociado al grupo Málaga Premium, con hoteles y una cervecería artesanal, y me encanta. Estoy supercontento, aporto muchísimo al grupo, aunque estoy un poco más retirado y soy socio capitalista al seguir jugando. Pero después me gustaría seguir vinculado con el deporte porque puedo aportar muchas cosas a mi ciudad y a Mallorca, donde estoy encantado. Me apasionan los niños y el básket. Poder comunicar y expresar mi experiencia para ellos es importante y casi todos los de mi generación piensan lo mismo. 

TEST: 

Película: El juego de la venganza

Libro: Once minutos, de Paulo Coelho

Ídolo: Pau Gasol

Sueño: Haber sido campeón del mundo

Comida: El asado

Lugar: Marbella

Viaje: Maldivas, tengo muchas ganas de ir